Tour de Bahía: tras los animales y el buceo en las Islas Encantadas

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Galápagos es un corredor de maravillas. Las horas más felices de las experiencias turísticas se viven en estas islas encantadas, famosas por su hermosa y desconcertante fauna, espléndidos paisajes y por su territorio virgen, escasamente poblado para preservar su riqueza. Puerto Ayora es la urbe más llamativa por sus actividades turísticas.

 

Las Islas Galápagos se ubican en el Océano Pacífico, a casi mil kilómetros de la Costa del Ecuador. Este archipiélago está conformado por numerosas islas (grandes y pequeñas) y más de 100 islotes que sobresalen al nivel del mar.

 

Su origen es volcánico, producto de erupciones solidificadas hace más de 5000 años. Es un laboratorio natural con especies endémicas únicas, que se extinguieron del planeta hace miles de años. Por todo eso ostenta el título de Patrimonio Natural de la Humanidad.

 

Estar en Galápagos es el viaje soñado y el “Tour de Bahía”, es la inspiración de la vida. Para el último se parte desde la hermosa ciudad de Puerto Ayora, en Santa Cruz, el centro de las Islas Galápagos. A lo largo de la avenida principal, Charles Darwin, hay varias operadoras y ‘armadores’ (dueños de lanchas) que ofrecen este viaje de tres horas (una parte en lancha y otra caminando) a USD 35 por persona.

 

Las embarcaciones con los turistas que van hacia este circuito llamado también Bahía Academia empiezan a zarpar a las 09h00, desde el muelle principal. Hacia cualquier dirección, la imagen del entorno es de postal paradisíaca.

 

El guía anuncia que en este tour la aventura es increíble porque podrá practicar el snorkel (buceo) junto a los lobos marinos, y descubrir un mundo maravilloso debajo del agua. Mientras se viaja con dirección al Islote Caamaño, en este ecosistema se observa una desconcertante variedad animal.

 

En los meses (de diciembre a mayo), el sol aún es fuerte; el agua turquesa, cálida y tranquila propician el viaje más placentero. De julio a septiembre no se recomienda este tour porque el mar se muestra en picada (agitada sus aguas), frío y no hay sol, explicó el pescador, Galo Rueda.

 

Ya en el islote Caamaño sobresalen los juguetones lobos marinos en estado natural. El motorista del bote se detiene para que los sorprendidos viajeros, los que deseen, practiquen el snorkel.

 

Al fondo marino, un espacio colorido y fascinante se abre para mostrar la abundante flora y fauna; peces de la más grande mezcla de colores. Adentro invade una sensación de tranquilidad y libertad.

 

La temperatura del agua y su extraordinaria claridad dan confianza. Desde la embarcación, los viajeros capturan las mejores fotos (prohibido el uso del flash) de los lobitos, las criaturas marinas de alta mar que han sido la inspiración en varias películas firmadas en este hábitat. La lobería sale a nadar con las personas, se muestran como que quieren jugar a perseguirse.

 

De allí seguimos hacia Punta Estrada un sitio de acantilados donde los piqueros de patas azules y fragatas, posados en los barrancos agrietados realizan danzas de apareamiento. En este lugar también viven los pavos enmascarados, iguanas y hasta el animal más raro en la vida de la tierra: las tortugas gigantes con más de 80 años de vida (viven hasta 150 años).

 

La arena está formada de coral descompuesto, lo que la hace suave y blanca. Detrás de la playa hay una laguna menos salobre, donde ocasionalmente se posan los flamingos y otras aves como los pinzones, cormorán no volador, gaviota tijera, garza de lava...

 

Junto a Punta Estrada unos soberbios barrancos forman el canal de los tiburones y del Amor, frente a Bahía de Franklin. Dentro de ese espacio viven decenas de tiburones. Hasta hace poco, los visitantes podían hacer snorkel, pero actualmente está prohibido por las autoridades del Parque Nacional, administradores de la reserva. En este lugar los visitantes desembarcan y ascienden por un sendero hasta un mirador para observar el silencioso movimiento de los tiburones de punta blanca (tintoreras), sobre una apacible laguna de aguas turquesa.

 

Por esa ruta se camina hacia la playa de Los Perros. A 800 metros hay colonias de iguanas marinas que intentan calentarse sobre las rocas. El apenas perceptible sonido de las lagartijas que corren por la tierra se roba la mirada de los aventureros. Esta playa es el lugar favorito para bañarse y fotografías.

 

Los cactus opuntia y otras plantas de zona árida complementan el escenario de esta travesía. De allí, el regreso es por la misma ruta, pero directo en la embarcación ¡Simplemente un lugar increíble y maravilloso. Visítelo!

 

PARA SABER

 

Cómo se llega

 

Desde Quito o Guayaquil se toma un vuelo hasta los aeropuertos de Baltra o San Cristóbal, en las Islas Galápagos.  Tres aerolíneas cubren esa ruta. En los aeropuertos todos los turistas pagan un impuesto por ingresar a la reserva natural. Allí reciben una cartilla informativa sobre todo lo que pueden hacer y lo que está prohibido: lo fundamental es el respeto a los animales.

 

Tours

 

El 97% de la reserva es territorio natural de flora, fauna y mar, y solo el 3% está habitado para limitar el impacto directo en el frágil ecosistema. El Tours de Bahía mueve unos 300 viajeros diarios.

 Servicios

 

En Puerto Ayora hay varios hoteles y restaurantes con excelentes servicios. Hay almuerzos desde USD 4,50 y platos a la carta (como el ceviche de pescado) desde los USD 8. Lo más típico es servirse una langosta que cuesta USD 25. Entre los restaurantes más conocidos están Salvavidas, El Descanso del Guía, La Garrapata...   

 

 

Alimentación

 

En la noche, a lo largo de la avenida Baltra se abren los kioscos que ofrecen buena comida a precios económico como pescado frito, chuleta, camarones apanados… Hay para todos los gustos y bolsillos.